¿Dónde migrarán los potosinos cuando termine el boom de la minería?

¿Dónde migrarán los potosinos cuando termine el boom de la minería?

Escrito en abril de 2008

Potosí vive el auge de la minería pero los mineros intuyen que esta bonanza terminará tarde o temprano. Algunos están preparados, la mayoría no.

Marcelo Paredes L.


Rogelio está preocupado, ya es su segunda semana de estadía en Potosí y aún no puede vender su Hammer H2, de un encendido color ladrillo, pese a que lo está ofertando en 50.000 dólares. “La anterior semana había un Hammer H1 verde, querían venderlo en 73.000 dólares; si fuera así, el mío valdría 80.000 porque está full equipado”, exclamó este vendedor que vino de Cochabamba con la esperanza de hacer un rápido y lucrativo negocio. No lo pudo hacer.

Los nubarrones en la venta de autos aparecieron a fines de febrero de 2008 cuando mermaron los compradores. En marzo sólo había 360 autos a la venta en la feria. Es la primera señal alarmante de que el auge de la minería se asentó en las faldas del Sumac Orcko.

La causa es la disminución de los precios de los minerales a nivel internacional, en especial del zinc, que constituye el 60% de las exportaciones de Potosí. Otros aseguran que el problema se debería a que no se puede acomodar los minerales en los mercados internacionales, que los ingenios están estocados y sólo quieren comprar mineral de alta ley (con alto concentrado de mineral).

La lectura de Ramiro Paredes, asesor de la Federación de Cooperativas Mineras, es distinta, cree que los ingenios utilizan el último argumento para pagar menos por el zinc de bajo contenido de ley.

Según el viceministro de Minería, Pedro Mariovo, un nuevo yacimiento de zinc descubierto en Perú resta mercado a la producción minera de Potosí.

La situación no es tan alarmante, en cualquier momento podría volver a abrirse el mercado y/o subir el precio del zinc. La señal, sin embargo, fue suficiente para que los mineros despierten con ch’aqui tras su prolongado carnaval de compras, ostentación y despilfarro.

Los "pobres" jornaleros

Dario tiene 23 años, hace un año que está en la Cooperativa 27 de marzo, trabajando en la mina La Negra. Es potosino de nacimiento pero se considera alteño porque allí aprendió el oficio de chapista, que le permitió costear una linda y corta estancia en Cobija. El sueño de montar su propio taller de chapería hizo que vuelva al Sumac Orcko para conseguir 1.500 dólares de capital.

“En Potosí están requeridos los chapistas, quisiera tener mi taller aquí pero ahora sólo saco entre Bs 700 a Bs 800 por semana”, se queja, pero el año pasado ganaba más. Es difícil entender que no haya podido ahorrar, a menos que, como buen minero, lo haya “mal” gastado en farras y mujeres.

Dario pertenece al escalón más bajo dentro de la actividad minera, el de peones, carreteros, jornaleros. Éstos, dependiendo de la producción y la cotización del mineral, ganan entre Bs 400 y Bs 1.000 a la semana.

Volver a Buenos Aires

Muchos turistas argentinos que están de tours en los socavones, al charlar con los jóvenes mineros, se encuentran con la sorpresa de que habían asistido a los mismos conciertos de rock en el gran Buenos Aires.

Estos mineros, una vez que termine el auge de la minería, con lo poco ahorrado, volverán a sus comunidades de origen (la mayoría son del área rural) o migrarán nuevamente a Argentina a  cosechar, construir o costurar.

Los albañiles del interior, quienes cambiaron los jornales de Bs 50 por los de Bs 120, también regresarán a su oficio y a sus ciudades.

Muchos ya lo están haciendo porque el jornal de albañil está en Bs 70 y en la mina rebajaron a Bs 80. “Por unos pesos demás no vale gastar la vida en la mina”, opinó un ayudante de albañil.

Los “segundas manos”

Los denominados “segundas manos” tienen un puesto intermedio en la escala salarial y jerárquica de las cooperativas mineras. Reciben a veces el doble de lo que ganan los peones, y, si son prudentes, podrían llegar a ahorrar o para convertirse en cooperativistas.

En el auge de la minería los cooperativistas necesitan más manos y maquinaria para explotar los parajes que les da la cooperativa, por eso contratan a los “segundas manos” y estos a su vez a sus jornaleros.

Los “segundas manos” pueden llegar a ser cooperativista si cumplen lo siguiente:si han trabajado un año en interior mina (generalmente son perforistas), si consiguen el respaldo del cooperativista que los contrató, si pueden pagar su ingreso a la cooperatia y si son aceptados por los demás socios. Si no se convierten en cooperativistas para cuando lleguen los precios bajos, su destino también es emigrar de Potosí.



Los verdaderos cooperativistas, los que tienen acciones y trabajan en la mina, serán los últimos en irse de los socavones. “El minero no pierde la esperanza, siempre sobrevive. Tiene fe de encontrar mejores vetas de plata o de otro mineral que lo salve”, afirma Juan Apaza, ex minero y ahora novel guía de turismo.


Más Hammers que en EE.UU.


Julio Sabala, el famoso imitador de Julio Iglesias, quedó admirado de la opulencia de los mineros, cuando llegó a actuar en diciembre pasado al estadio de Potosí. Entonces dijo “ni en Estados Unidos he visto tantos Hammer como aquí”.  A mediados del año pasado existían ocho de estos carísimos vehículos en Potosí, en 2008 el cálculo subió a veinte.

El afán de comprar movilidades de los mineros de Potosí motivó que en febrero de 2008 los importadores de la marca Nissan decidan instalar su feria en una plaza de Potosí. Dicen que les fue bien, incluso cuentan la anécdota de que una movilidad reservada para una embajada tuvo que ser vendida a un cooperativista porque este pagó "al cash".

En lo que los cooperativista también invierten es en viviendas, pero no en Potosí. “En la colonia la plata potosina llegaba hasta Buenos Aires, Cuba, Madrid, rondaba por todo el mundo; actualmente hacemos rondar la plata potosina por toda Bolivia. La tendencia es construir una casa, un chalet, un condominio, un edificio, en Sucre, Tarija, La Paz y, aunque usted no lo crea, en Santa Cruz. Seguimos alimentando a la economía de otros departamentos,son  muy pocos industriales mineros invierten aquí”, se quejó el prefecto del departamento, Mario Virreira.



Son pocos los cooperativistas que aprovechan el buen momento para ahorrar o diversifican su economía en inversiones que les darán réditos más adelante. “Lo único que ven es el presente, tener su casa, auto y punto. Si bien el techo es algo que brinda seguridad, no da utilidades; las movilidades tampoco son rentables”, opina el gerente general de la Cámara Departamental de Comercio e Industria de Potosí, Wálter Zabala.

Los asalariados se quejan de la ostentación de los cooperativistas, dicen que cómo se olvidaron de pedir “rebajita” en sus compras, la inflación en esa ciudad superó el promedio del país. La Cámara Departamental de Construcción de Potosí afirma que la inflación llegó el 2007 al 25%, más del doble del cálculo del INE.

Los industriales mineros saben invertir


Los cooperativistas, que son los “dueños” de las vetas que les designa la cooperativa, no son los que más ganan con el boom de la minería. Muy por encima de ellos están los industriales mineros (mineros pequeños y medianos), que no sólo son dueños de minas sino también de ingenios mineros donde compran,  acopian, procesan los minerales para luego exportarlos.

Los industriales mineros bolivianos, así como también algunos cooperativistas visionarios, saben diversificar sus inversiones. Están presentes en la industria de la construcción, de la hotelería, del turismo, en el negocio de bienes raíces, en la importación de maquinaria, etc., tienen cuentas bancarias en el exterior y son pocos los que viven en Potosí con sus familias.

En la cúspide tenemos las empresas transnacionales, por ejemplo la empresa San Cristóbal que en una sola tongada de exportación llega a sacar 10.000 toneladas de mineral que significan, aproximadamente, 17 millones de dólares. Las utilidades, por supuesto, no se quedan en el país.

Disfrutar de la corta vida

Julio César Morales, gerente de la agencia turística Greengo tours y conocedor de la psicología del minero, explica porque los cooperativistas no piensan en el futuro. “Es por la visión que tienen de la vida. Cada vez que ingresan a la mina no saben si saldrán vivos. Por eso, cuando sobreviven al día, a la semana, se dan sus gustos los viernes o sábado. Comen bien, beben bien, y se divierten en los lenocinios de la zona norte".

“Si te ven con camisa, olvídate, las putas no te darán bolas, saben que no eres minero”, me dijo Renato Velasco (nombre ficticio) cuando me explicó los pormenores del negocio de la prostitución en Potosí, también en alza.

El trabaja con un cooperativista muy próspero y por él conoció la Rinconada, la zona rosa potosina. En el auge de la minería en la época colonial relatan que las prostitutas llegaban a Potosí de Holanda, Alemania e incluso de Japón; ahora llegan principalmente de Santa Cruz y Tarija.

En estos lenocinios el whisky cuesta Bs 300, una botella Huari personal Bs 12, la cerveza Potosina de litro Bs 24, los servicios de una dama de compañía 100 dólares.



“El quivo enceguece al minero. Sus esposas denuncian que sus parejas apenas les dan para la comida de la familia pero que se quedan a veces dos o tres días con las putas”, relató Renato, que calculó que en una farra los mineros pueden gastar entre Bs 500 y 1.000 y mucho más si están con "chicas".


Sucre, la hacienda de Potosí


“Sucre es nuestra hacienda”. Esa frase la oí de varios potosinos que quieren bajarle los humos a los chuquisaqueños. La rivalidad entre Chuquisaca y Potosí se arrastra desde la colonia. Cuando se confrontan sus respectivos clubes de fútbol, Universitario y Real Potosí, los chuquisaqueños les gritan “¡potosinos ph’asposos! (de piel seca)” y los aludidos les responden “¡Mantenidos, sin llorar!”. Es que mucho del progreso que tiene Sucre se lo debe a los potosinos.

“El potosino trabajador en la dura roqueda podía disfrutar, a escasas 20 leguas, de un clima más suave en las huertecillas de la ciudad de La Plata, sede de la Audiencia y centro administrativo de ensoberbecidos oidores pero, como productor de riqueza, no quería someterse a la férula chuquisaqueña. Alonso de Herrera anotó que los vecinos de La Plata tenían gran odio por los de la Villa Imperial, relata Valentín Abecia en su libro Mitayos de Potosí cuando retrataba la vida de los potosinos en el siglo XVI.

El trabajo en interior mina y el hecho de vivir muchos años en las alturas de Potosí daña la salud de los más robustos mineros. El primer consejo que da un médico a un paciente con poliglobulia o presión alta es que se vaya a vivir a tierras más bajas. Sucre, es el primer destino que se le ocurre al potosino.

“Haz la prueba, pregunta en el pasaje peatonal de Sucre y comprobarás que la mitad son potosinos”, me aconsejaron en la Villa Imperial. Palabra santa, al inicio del pasaje peatonal (Junín y Ravelo) me topé con la crema y nata de los residentes potosinos. Eran siete ocurrentes jubilados que no paraban de gastar bromas a sus pares chuquisaqueños.

Dicen que cuando los potosinos vienen a Sucre a ver jugar a Real Potosí acaban la comida en cinco cuadras a la redonda del estadio. Afirman que además de los bombones, la principal industria de Sucre son los alquileres y que si los 200 mil potosinos se lo propusieran, podrían elegir a un potosino como alcalde de Sucre.

Así como en la colonia, para los actuales mineros en bonanza, Sucre sigue siendo uno de los destinos preferidos para terminar sus días. La zona de moda para estos potosinos es la que colinda con el aeropuerto.


En Potosí los albañiles se engríen

Los albañiles mutan en mineros, y viceversa, de acuerdo al precio internacional del mineral.

 

“A Sucre les dejamos sin albañiles”, afirmó David Velásquez, presidente de la Cámara Departamental de Construcción, Cadeco, de Potosí. Lo confirma su colega, Luis Caballero, gerente general de Cadeco de Chuquisaca: “es verdad el año pasado tuvimos fuga de mano de obra y todavía continuamos con ese problema, por ejemplo la universidad nos cedió su plantel de trabajadores en construcción para que hagamos algunas obras”.

En 2007 la carencia de mano de obra para el sector de la construcción adquirió niveles alarmantes en Potosí, fue uno de los factores que retrasó obras importantes como la construcción de la nueva terminal de buses de Potosí (la más grande de Bolivia) o la ampliación de su estadio.

“Debido a la remodelación del estadio Mario Mercado, de la cual se hizo cargo Cadeco Potosí, entre enero y febrero del 2007 tuvimos que generar migración desde La Paz, específicamente desde El Alto. Pusimos avisos en las radios para contratar personal, trajimos unos 400 albañiles alteños”, relató. Otros cálculos estiman que en total vinieron a Potosí unos 2.000 albañiles foráneos en los dos últimos años.

Los ingenieros potosinos les ofrecieron a los albañiles del interior un jornal Bs 50, luego aumentaron a Bs 60 y finalmente a Bs 70. Eso sin contar los gastos de alojamiento, comida (como Bs 30 al día) y beneficios sociales. Así, un maestro albañil, ganaba Bs 120 de jornal. En la empresa Manquiri (San Bartolomé) se implementó un jornal de Bs 80 para los obreros, más comida, alojamiento y dotación de ropa de trabajo cada dos meses.

Pero de nada sirvió, no podían competir con la minería. “Para el hormigón armado no se necesita mucha mano de obra especializada así que contratamos a 20 personas de El Alto. Cumplida la quincena, les pagamos un sábado pero el lunes ya no vinieron los peones. Nos vimos solos los tres maestros albañiles y yo. Lo que pasó es que como carreteros en las minas, nuestros albañiles iban a ganar un jornal de Bs 100”, recordó el ingeniero Velásquez.

Lo que perdió la obra de construcción, por suerte, no era mano de obra calificada. “Los maestros albañiles se han mantenido en el rubro pues para ellos, que manejan gente, sería una vergüenza ir de peones a la mina. Los que se fueron eran ayudantes, maestrillos, contramaestros”, aclaró.

En una cara abierta de septiembre de 2007, Cadeco Potosí se quejó de un incremento del costo de mano de obra del 120% y de una inflación del 20%, con relación a diciembre de 2006.

Cadeco Chuquisaca, por su parte,  hizo un estudio comparativo de 30 materiales de construcción y de la mano de obra a lo largo de 16 meses (de septiembre de 2006 a enero de 2008) y concluyó que el incremento promedio de materiales fue del 65% y de la mano de obra de 80%.

Mutación de oficios

La buena noticia es que en marzo de este año (2008) -debido a que bajó el precio de algunos minerales y a dificultades en su comercialización en el exterior- muchos albañiles descarriados volvieron al redil. La razón es que bajaron los jornales en la mina o se produjeron despidos.

“El jornal en la mina ha bajado a Bs 80 y en construcción se paga hasta Bs 70, entonces los albañiles se preguntan por qué van a romperme el lomo en los socavones por una diferencia de Bs 10”, afirmó Julio César Morales, gerente y guía de la agencia turística Greengo Tours.

Los directivos de las cadeco de Potosí y Chuquisaca no se alegran mucho, saben que el momento que suba el precio de los minerales, los albañiles mutarán nuevamente a mineros.

Cómo evitar que Potosí acabe como campamento minero fantasma


En 2007 la prefectura de Potosí recibió Bs 280 millones, este año está presupuestado unos Bs 480 millones.  Con caminos, electricidad y agua se buscan evitar que los potosinos migren cuando acabe la bonanza minera.

¿Cómo evitar que Potosí quede como un campamento minero fantasma cuando baje el precio de los minerales? Las respuestas son varias y complejas, muchos coinciden que el turismo es la opción a la que más se debe apostar, otros a diversificar la economía potosina.

“Creo que de aquí a cuatro o cinco años caerá el buen momento que pasa la minería y otra vez Potosí será una ciudad fantasma. Para estar preparados debemos impulsar al sector no tradicional y darle una cultura exportadora”, afirmó Northon Cabrera, gerente general de la Cámara Departamental de Exportadores de Potosí, quien tomó como buen ejemplo la labor de la ONG Dela, danesa, que apoya a la agricultura en todo su circuito, desde la producción, participación en ferias, hasta la exportación.

Cabrera lamentó que no tengamos una política que reglamente y obligue la reinversión. “De la prefectura salió la idea de que se declare sede fiscal a Potosí, lo que obligaría a que si se saca materia prima de la región se reinvierta en la misma región pero legalmente no es viable”, dijo.

Wálter Zavala, gerente general de la Cámara Departamental de Comercio e Industria, también lamenta que el minero no invierta en la tierra que le da recursos económicos. Para él sería interesante que las utilidades vayan a la pequeña y mediana industria, como una fábrica de papel higiénico, por ejemplo. También apuesta por potenciar la ganadería (camélidos), la agricultura y el turismo en diferentes provincias del departamento.

Asfalto, energía y producción

“Estamos haciendo ahora lo que no se ha hecho antes. Cuando cayó la minería en el anterior ciclo, en Potosí no quedó ni con una carretera asfaltada”, afirmó el prefecto del departamento, Mario Virreira, quien explicó su estrategia para evitar la migración de los potosinos: asfalto, electricidad y agua.

El prefecto enumeró una docena de tramos que están construyéndose o que están en planificación, como Potosí-Uyuni, Cotagaita-Tupiza-Villazón.

“La política es dotar de los servicios infraestructurales básicos para enfrentar esta probable caída de la minería y generar alternativas en la economía regional, y una de ellas es el turismo”, dijo.

La otra estrategia es dotar de energía eléctrica al departamento. “Filosóficamente hablando, un pueblo es fuerte cuando tiene energía. Cuando fui posesionado, el 23% de la población no tenía luz en su casa. Ahora si usted viaja a Tarija, a Oruro, a Tupiza, a Villazón verá que a la derecha e izquierda del camino las casas ya tienen iluminación Obviamente no llegaré en mi gestión al 100% de cobertura eléctrica pero si llego al 80% sería un gran salto nunca visto en otra región”, afirmó.

Con la electricidad se mejora la calidad de vida de los pobladores y se evita así la migración. El otro uso de la energía es enfocarlo a la producción, por ejemplo, con la energía está entrando a Villa Esperanza, una zona productiva de quinua real, ahora ya se podrá instalar plantas procesadoras de ese grano.

Existen otras actividades orientadas a la parte productiva pero éstas recién serán masivas a partir de 2009, cuando las inversiones se vuelquen hacia la parte productiva con la construcción de represas y sistemas de riego.

“Teniendo caminos, teniendo energía y teniendo agua para la producción hemos puesto el fertilizante para desarrollar el departamento. Cuando pase esta época de bonanza minera no va a suceder lo que pasó antes”, afirmó, optimista.


Este reportaje es resultado de la beca patrocinada por la V Convocatoria del Fondo Concursable de Periodismo de Investigación, de la Fundación UNIR Bolivia.

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